Este primer post está redactado desde la vivencia personal que ha supuesto llegar a tener los clientes y portfolio publicados en esta nueva web. Estoy seguro que Sergi va a profundizar en este blog, con su contrastada pericia, sobre toda su experiencia en start-ups y en emprendeduría.

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Como muchas empresas, Smartbrand nació en un momento de cambio profesional. La organización para la que trabajaba, EBD Software, comenzaba a dar síntomas de debilidad financiera. Con 32 años, una carrera profesional bastante aceptable, una hipoteca, una hija de dos añitos y dos perros, me dispuse a afrontar la realidad, o buscaba un nuevo trabajo por cuenta ajena o me lanzaba a desarrollar mi propia idea de lo que debe ser y debe aportar una empresa.

Dadas mis aptitudes, perfil y experiencias profesionales, el concepto y modelo de negocio estaba claro: servicios de marketing digital y de consultoría empresarial. A partir de ese momento, la semilla no paró de crecer en mi interior. Mientras germinaba Smartbrand, participé en procesos de selección; aunque, en realidad, mi último deseo era que ninguno acabara en buen puerto.

Durante estos dos años, he tenido que lidiar con situaciones negativas y  he disfrutado de experiencias positivas, enriquecedoras todas ellas, que todo emprendedor, en cualquier caso, experimentará. Aquí van algunas de ellas: definición del modelo de negocio, las propuestas de valor, el mensaje y posicionamiento; constitución de la sociedad; primeros proyectos; incorporación y salida de socios; cambios de administrador; desarrollo de negocio; búsqueda de colaboradores y partners; teletrabajo; selección de oficina; selección de gestor contable de confianza; negociación con bancos; definición de cultura empresarial y metodología de trabajo; y, si es necesario, captación de capital.

Muchas de estas situaciones son difíciles. Pero, precisamente, son los retos, las dificultades, las malas experiencias y los errores, los que mejor te preparan para lo que aún puede estar por venir.

Emprender es un compendio de ilusión, paciencia, esfuerzo, apoyo del entorno familiar y muchas, muchísimas, horas de trabajo. Pero ahora, en España, según mi opinión, emprender debe adquirir otra dimensión. Una en la cual palabras como excelencia, ética, flexibilidad, honestidad, responsabilidad social real y talento, sean el ADN de las nuevas empresas. Porque el “bunga bunga” empresarial ya no funciona. Porque somos nosotros mismos quienes motivaremos la salida de esta situación económica. Porque ese ente llamado Estado no lo va hacer por nosotros y, lamentablemente, no es precisamente el Estado y su política tributaria quien motiva la creación de empresas. Sino, echad un ojo a esta triste comparativa sobre la creación de una sociedad en España vs. Reino Unido.

Destaco las tres causas por las que considero que Smartbrand está funcionando humana y financieramente:

  1. Un equipo con talento no sólo cuantificable en currículum, que lo tiene, sino en resultados tangibles. Tanto los socios, como el ecosistema de colaboradores freelance compartimos la misma visión profesional.
  2. Nos gusta lo que hacemos y eso se transmite en el trabajo. Y, como consecuencia, en el buen comportamiento del ciclo de vida de la relación con nuestros clientes.
  3. Nuestra medida estructura y la lógica contención de gastos, nos permite navegar empresarialmente, con agilidad y rendimiento, por cauces poco profundos y ofrecer, así, servicios de alto valor a precios adecuados al marco económico actual.

Finalmente, no puedo dejar de agradecer a mi entorno, su apoyo incondicional, porque, como indicaba, tengo una hipoteca, una hija de dos añitos y dos perros.