Tras una primera parte del post donde hemos refrescado conceptos de estrategia y recordado el marco de análisis de Google Glass, ahora pasamos a desarrollar con más detalle los puntos fuertes que pueden consolidar este producto como una killer app y las debilidades que debe superar para no quedarse en otro proyecto beta del laboratorio de Google.

Google Glass: ¿visión de negocio?

¿Dando Palos de ciego?

A primera vista es un artefacto poco “atractivo” y que puede levantar cierto nivel de escepticismo por parte del mercado. ¿Serán cómodas? ¿Deberé llevarlas siempre puestas? ¿Las usaré en casa? ¿Y cuando llueva? ¿Cuál será el coste de adaptarlas a una montura de gafas graduadas?

También ha despertado movimientos de resistencia social (como muestra la campaña “Stop de Cyborgs” y un cierto tecnopánico en bares (protección privacidad por la posibilidad de reconocimiento facial), casinos (uso de software estadístico), cines (grabación), e incluso en la licencia de tráfico en algunos estados de Norteamérica (desviar la atención de la calzada). Incluso Eric Schmidt es consciente que requerirá unas nuevas normas de comportamiento social que marquen donde y en que situaciones es apropiado utilizar este dispositivo. A priori puede resultar chocante que debas mirar hacia arriba cuando se quiera leer un mensaje, o no saber si cuando hablas con alguien te está prestando atención o está visualizando algo a través de Google Glass.

La competencia ya empieza a asomar. Proyectos como las gafas de realidad aumentada de Baidu Eye (acompañado por Qualcomm) o el prototipo nipón de Telepathy One pretenden obtener la ventaja de first-mover, adelantándose al lanzamiento de Google Glass. Además de la competencia directa concurre plenamente con otras innovaciones de Apple, Samsung y Microsoft cuyas apuestas se centran en el reloj inteligente, así como con aplicaciones claramente destinadas a los juegos de realidad virtual (caso de Oculus Rift), o incluso con visiones más futurísticas como las apuntadas por Corning Incorporated.

Es cierto que Google ya tiene experiencia gestionando ecosistemas como la Open Handset Alliance (OHA) para definir el desarrollo del mercado entorno a Android junto con otros importantes agentes del sector, pero al contrario que otros fabricantes como Apple o Samsung, Google tiene poca experiencia en el desarrollo y ensamblaje de hardware, como hemos visto en su oferta de Google Search Appliance o su Chromebook “Pixel” . ¿Serán capaces de irrumpir en un entorno que requiere controlar un nuevo ecosistema de proveedores? Al no tener categoría de teléfono móvil, y por tanto no poder ser distribuidos por las operadoras, ni disponer de tiendas propias, ¿Cómo lo comercializará y realizará el servicio de postventa?

Finalmente, desde un punto de vista médico, algunos oftalmólogos y especialistas en HUD (Head-Up Display) apuntan que puede producir vista cansada por la necesidad de enfocar los ojos, sequedad en los ojos por un menor ritmo de parpadeo, irritabilidad por proximidad y la alteración de la luz, o dolor de cabeza. Otra de las grandes dudas proviene de la potencial falta de atención que los usuarios de Google Glass prestan al mundo real que les rodea, pudiendo generar accidentes y situaciones de riesgo.

 

¿Ver para creer?

A priori podemos catalogar Google Glass como unas gafas con capacidades de smartphone y realidad aumentada. Las funcionalidades que permite Google Glass por ahora son principalmente la emisión en directo de imágenes y de audio, grabar video, acceder al correo electrónico, buscar información de internet, así como ejecutar de simples programas y aplicaciones. La información (técnicamente denominadas “timeline cards”) se muestra a través de un prisma que proyecta una capa translucida cuya imagen se enfoca directamente en la retina. Podemos ver las primeras interacciones en este vídeo. Actualmente el hardware dispone de GPS, permite almacenar 12Gb, ofrece una cámara de 5MP,  micrófono y auricular (compatible con Android y iPhone) y una batería con una duración estimada de un día. Su control se realiza o bien por comandos de voz o con sencillos botones en el lateral de la montura.

Si echamos a volar la imaginación, rápidamente se nos pueden ocurrir media docena de usos. Algunas relacionadas con la práctica de deportes como correr, ciclismo o esquiar, el entrenamiento y ghostracing, actividades turísticas y de ocio como bricolaje, visitas a museos, itinerarios culturales, mapas geolocalizados, traductores de idiomas (por ejemplo, carteles), encontrar gente en lugares con mucha gente (proyecto InSight cofundado por Google y la Universidad de Duke), aplicaciones de seguridad y accesibilidad, etc.

También podemos observar, nunca mejor dicho, posibles aplicaciones en el entorno empresarial, como acceso al GMail con la voz,  tomar notas y fotos con Evernote Skitch, e incluso un proyector laser (Google está trabajando en su patente Methods and Systems for a Virtual Input Device).

Otros campos donde deberemos prestar especial atención es el de los juegos, la educación  y el de las aplicaciones médicas. ¿Os imagináis las posibilidades de unir Google Glass y un sistema interacción hombre-máquina como MYO?.

Por otra parte las propias capacidades multimedia de foto y video, al estilo de la cámara desarrollada por sus vecinos de San Mateo, GoPro, puede impulsar la producción amateurs de películas POV, tal y como las plataformas de blogs permitieron lanzar al estrellato analistas que se han posicionado como líderes de opinión y usuarios con intereses literarios y habilidades para exponer y redactar historias que han logrado una masa de lectores.

En cuanto a la usabilidad, la posibilidad de poder tener las dos manos libres y mirar al frente, evita lo que Sergey Brin calificó como efecto “emasculador” que generan los smartphones. También tiene muy claras las guías que los desarrolladores deben seguir, con la finalidad de impedir que se creen aplicaciones que ofrezcan una sobredosis de información en la pantalla, evitando que sea molesto para el usuario.

 

En definitiva… ¿Ojos que no ven, corazón que no siente?

Tras recibir las primeras pruebas y comentarios de los desarrolladores, la previsión de lanzamiento del producto se va a retrasar de finales del 2013 a, posiblemente, primavera del 2014. El precio anunciado por Sergey es algo inferior a los $1.500 que pagaron los desarrolladores y early-adopters para disponer de los prototipos Google Glass Explorer.

Es evidente que aún hay aspectos que se están refinando y que deberemos comprobar su adopción. También es indudable que Google posee suficiente músculo para cultivar el entorno y un mundo, a priori, ilimitado de posibilidades y aplicaciones de alto valor. A esto debemos añadir que a las pocas horas de liberar el código fuente, el famoso hacker Saurik ya logró el primer jailbreak de Google Glass, con lo que a priori popularizará más los primeros desarrollos.

¿Será un éxito de gran consumo o sólo un dispositivo para usos y públicos concretos? ¿Google Glass la próxima killer application?

 

¿Con qué ojos lo vemos desde Smartbrand?

Nuestra apuesta: Google Glass en el medio plazo obtendrá tracción en nichos de público concretos, situaciones de uso delimitado y de consulta contextual controlada, no posicionándose como un gadget de uso continuo. Veremos casos de éxito en aplicaciones y servicios vinculados a actividades de ocio y tiempo libre (deporte, turismo, ocio)