A lo largo de la historia nuevas invenciones han ido apareciendo con la promesa de cambiar la forma en la que nos relacionamos, trabajamos, e incluso vivimos. Desde el fuego, la rueda o la imprenta, pasando por  el telégrafo, la radio, y el teléfono, hasta todas la nuevas formas de relación vía internet, siempre han surgido  revoluciones que han significado un salto en la humanidad, e incluso un cambio de paradigma. En el medio plazo ya asoman nuevas aplicaciones móviles, impresoras 3D, pantallas flexibles o fuentes de energía alternativa. En un futuro más lejano, campos como la nanotecnología y todo el debate ético y científico que conlleva, ofrecerán líneas de desarrollo humano que ahora nos parecen inimaginables.

Hoy, pero, queremos centrar este post en el impacto que Google Glass pueda tener, tanto a nivel económico como social.

Google Glass

Killer Applications

A nivel tecnológico en las últimas décadas hemos asistido a la aparición y la consolidación del correo electrónico, los sistemas de chat, los navegadores, los sistemas de geolocalización, los videojuegos, y un largo etcétera de aplicaciones que en el marketing gustamos de llamar “killer apps”. Bajo este concepto englobamos los programas que ofrecen un valor tan alto (y generalmente disruptivo) que han logrado crear una demanda muy elevada de compra y uso de dicha tecnología, tanto software como hardware, logrando transformar industrias, eliminando competencia y redefiniendo reglas de mercado.

Cabe recordar que el éxito de la aceptación e incorporación de una nueva tecnología se fundamenta 1) en la capacidad de generar demanda por parte del consumidor final, tal y cómo ya apuntamos al hablar del modelo de Bass, 2) de crear un ecosistema alineado en la cadena de valor donde proveedores, suministradores,  y demás players aporten productos, desarrollen soluciones y ofrezcan servicios, y 3) de los efectos de red generados por la difusión y aceptación del nuevo producto entre los usuarios. A cuantos más consumidores, mayor incentivo para las empresas desarrolladoras de aplicaciones y productos que exploten las capacidades de dicha tecnología. En el caso de Google Glass, suponiendo que se imponga inicialmente como plataforma disruptiva adoptada por el gran público, la cuestión será cuales de sus aplicaciones serán las futuras “killer apps”.

 

Posibles estrategias de Google Glass

Al tratarse de una plataforma, Google Glass engloba todo el conjunto de tecnologías, componente y servicios que son utilizados por más de una empresa, y cuyo valor aumenta geométricamente a medida que incrementa el número de usuarios y la aparición de nuevos complementos. Al igual que en su momento sucedió con el ecosistema de VHS en video, Windows en OS, o Apple en telefonía y música, estamos hablando de la gestación de una plataforma, que a priori no tiene competidores aunque si varios concurrentes que pretenden cubrir la misma demanda. En este sentido podemos apostar,

  1. o bien por el modelo WAToM (Winner Take All or Most) apuntado por el Profesor Michael Cusumano en su libro “Staying Power: Six Enduring Principles for Managing Strategy and Innovation in an Uncertain World”, donde será clave lograr fuertes efectos de network, lograr diferenciarse de plataformas similares sustitutivas, y crear barreras para los usuarios y desarrolladores, obligando que solo puedan utilizar una plataforma,
  2. o bien, aventurarse por un modelo de plataforma más abierta que permita un mayor número de desarrolladores para incrementar la creación de aplicaciones, en detrimento de una posible pérdida de control y calidad en muchas de las apps.

 

Preparando el ecosistema

Google empezó a preparar el caldo de cultivo y a atraer a desarrolladores y early adopters a través de distintas iniciativas como Google Foundry, distintas hackatones, la campaña #ifihadglass, e incluso un equipo para gestionar la comunidad Glass Developer Relations.

Siguiendo su política de mantener en beta la mayoría de sus productos, y con el riesgo que ello comporta para los desarrolladores, ha abierto en beta privado la API, llamada Google Mirror permitiendo un desarrollo muy sencillo, al utilizar RESTful Web Services, mucho menos complejo que el desarrollo sobre el sistema operativo de Android. Está previsto que en Abril, y con un mes de antelación a la conferencia de desarrolladores de Google I/O, los primeros prototipos (Google Glass Explorer Edition) sean enviados a los 8.000 desarrolladores que, tras ser seleccionados a finales de Marzo, tuvieron que pagar $1.500. En este sentido, Google también ha definido una guía de desarrollo de las aplicaciones (por ejemplo, prohibiendo insertar publicidad en las aplicaciones), y una restricción total a la reventa o préstamo del prototipo.

Google Glass Explorer Edition

Y hablando de dinero, para acelerar el desarrollo de aplicaciones para Google Glass, 2 de las principales firmas de Capital Riesgo de Bay Area (Andreesesen Horowitz y KPCB) se han unido a Google Ventures para crear “Glass Collective”. Su visión a largo plazo de Google Glass va más allá de una plataforma de aplicaciones, si no que posee el potencial de crear un nuevo mundo de servicios y experiencias. En dicha iniciativa, además de una firme apuesta de inversión para incentivar startups focalizadas en desarrollos utilizando la API Google Mirror, hay un efecto arrastre para otras empresas pertenecientes al porftolio de dichas empresas de VC, como Evernote, Twitter, The NYTimes, las cuales ya están desarrollando aplicaciones para explotar capacidades de Google Glass.

 

En la segunda parte del post nos centraremos en analizar los puntos fuertes y las debilidades que nos permitan pronosticar las posibilidades de éxito o de fracaso de esta nueva tecnología.