De 2008. De hace más de 5 años es el post de uno de los grandes gurús de la analítica web, Avinash Kaushik, sobre las microconversiones. Y sin embargo sigue siendo un concepto plenamente válido, aunque de hecho continúa fuera del campo de visión de muchos directivos de marketing o analistas web únicamente preocupados por la macroconversión en lo que respecta a la optimización de conversiones.

Sí, es comprensible, tienes un e-commerce y quieres vender, luego las transacciones serán la macroconversión. Te centrarás mucho en lo que hace el usuario cuando está en la ficha de producto. O en el caso de una agencia como Smartbrand, queremos que vosotros, clientes potenciales, nos contactéis. Esa es nuestra macroconversión. Parece lógico que cada negocio se centre en ese tipo de conversión. Pero no lo es: ¿por qué limitarse a un único y gran objetivo?

Todos conocéis seguro el refrán “Los árboles no dejan ver el bosque”. Bien, la macroconversión son los árboles y las microconversiones el bosque. Sin la primera no hay bosque pero sin las segundas no entendemos por completo qué es nuestro sitio web, a quién ayuda y cómo.

A este jardinero los árboles no le impiden ver el bosque.
Imagen tomada de la revista quincenal Imaginaria. Autor de la viñeta: Douglas Wright

En el caso de un sitio web de comercio electrónico, una microconversión puede ser el registro, o la suscripción a la newsletter, y en el caso una agencia puede ser por ejemplo la suscripción al RSS de su blog o las descargas de una guía o whitepaper de creación propia.

Dos tipos de microconversiones

Podemos clasificar las microconversiones en dos tipos, en función de si “llevan” o no hacia la macroconversión. Una microconversión puede ser perfectamente un paso previo necesario para la macroconversión, pero no tiene por qué serlo.

Por ejemplo, en el sitio de una empresa, una microconversión puede ser los CV enviados por candidatos para una oferta de trabajo. Esta microconversión no sería un paso previo a la macroconversión, que es el formulario de contacto para clientes potenciales.

Pero en el caso de una tienda online una microconversión muy clara es el “Añadir al carro”. Esta microconversión es un paso previo necesario a la macroconversión, la compra. Y fijarse en la evolución de este parámetro y tratar de mejorarlo con la optimización de conversiones, aplicada a esa microconversión concreta, puede dar muchos frutos.

Si nos fijamos de nuevo en el tipo de microconversión que no es paso previo a la macroconversión, vemos que es ese tipo precisamente el que nos ensancha más las miras sobre lo que podemos hacer con nuestro sitio web. Porque nos ayuda a concebir “personas”, diferente tipos de usuarios de nuestro sitio web que buscan cosas distintas. Y en todos los casos podemos encontrar áreas de mejora gracias a la medición de la evolución de las microconversiones.

Por supuesto, las microconversiones también son aplicables a “métricas sociales”: por ejemplo, en un blog una microconversión puede ser conseguir comentarios a los post (es decir, medir la evolución en el tiempo del promedio de comentarios por post).

En suma, las microconversiones continúan siendo unas desconocidas para muchos, en parte porque lleva tiempo pensar en ellas, cómo medirlas, qué implicaciones tienen… y en parte porque lo urgente (la macroconversión) no deja tiempo para ellas.

Si te interesa que te ayudemos a establecer microconversiones para tu sitio web, establecer KPIs y comenzar a ir más allá de la medición de transacciones, ya sabes, convierte ;) y contacta con nosotros ahora.